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Discipleship Reading
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Compartir la fe es crucial para salvar vidas— no sólo las nuestras“...abiertamente discuten temas

(08-28-2011)

Aunque un número de personas no pueden darse cuenta o admitirlo, inconscientemente tenemos hambre de Dios, desde nuestra juventud hasta convertirnos en ancianos-y buscamos señales de esperanza que nos digan que Dios está con nosotros y entre nosotros. ¿Usted no? Yo si. La gente tiene un deseo profundo, innato de Dios.



Recientemente descarg
ue un libro que utilizo a menudo como un libro de bolsillo y como un recursos para ofrecer consejería-es un buen recurso para leerlo más de una vez y expresa el hambre innata de Dios que existe en nosotros los humanos. El conocido psiquiatra, Gerald G. May, quien escribió el libro Adicción y La Gracia, dice,



"Después de 20 años de escuchar el anhelo de los corazones de la gente, estoy convencido de que todos los seres humanos tienen un deseo innato de Dios. Ya sea que son conscientemente religiosos o no, este deseo de Dios es nuestro anhelo más profundo y nuestro tesoro más preciado. Nos da sentido. Algunos de ellos han reprimido el deseo, enterrándolo debajo de otros intereses que se vuelven totalmente inconscientes de el. O lo podemos experimentar de maneras diferentes, como un anhelo de plenitud, realización y finalización. Independientemente de la forma en que lo describen, es un anhelo de amor. Se trata de un hambre de amor, de ser amado, y de acercarse mas a la fuente del amor. "* (Harper Collins e-books, cap. 1, página 1.)

Él luego dice que la adicción es un intento de ejercer un control total sobre la vida de uno. Por supuesto que sabemos lo que pasa con este objetivo— más hambre y menos satisfacción. Porque Dios nos ha hecho como seres espirituales también—hambrientos del Señor—sin importar lo que afirmamos en diferentes momentos de nuestras vidas. Yo lo sé—yo soy producto de la "generación del yo" — yo lo puedo hacer por mí mismo - el adicto al control— en recuperación—también en recuperación de mi personalidad tipo A! Gracias a Dios.



Tratar de controlar todos los aspectos de nuestras vidas, renunciando a los valores fundamentales para tener éxito, puede llevar a efectos muy nocivos. Sabemos que seguir las normas de los demás no es siempre la elección correcta. De esto habla San Pablo en las lecturas de hoy. Él dice: No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. (Romanos 12:2)

Pablo está hablando de los valores que Jesús ha traído a nuestras vidas— una nueva forma de pensar, una nueva aproximación a la realidad para llenar ese anhelo que Dios ha depositado en nosotros - esa bondad creada en nosotros. Nuestro deseo es ser como Jesús - es un fuego interior que nos impulsa a transformar el mundo que nos rodea.




Puede que este pensando, transformar el mundo; yo no puedo hacer que mi conyugue se pare del sillón. O transformar el mundo; ni siquiera puedo hacer que mis hijos se levanten por la mañana! O transformar el mundo; no puedo hacer que mi conyugue suelte su teléfono celular parece que el accesorio nuevo surge del lado de su cabeza. No estoy diciendo que sea fácil transformar nuestras vidas o la de los demás, pero nuestras acciones, como la escritura y la experiencia nos dicen, pueden hacer y hacen una diferencia en nuestro mundo.



Hay muchas maneras de que lo hagamos, algunas formas requieren que nos postremos frente a la cruz de Cristo en sacrificio. Somos testigos de la integridad— la honestidad - incluso si nos cuesta ganancia económica o un ascenso; la fidelidad en el matrimonio es vista como un placer y no una carga como lo vemos en la vida familiar; abiertamente discuten temas de moral que son difíciles y deben ser procesados ​​a través de Cristo-tener valores bien centrados y fomentar el diálogo familiar; ante sus hijos son testigos de que todas las personas deben ser tratadas como hijos de Dios, sin importar su raza, cultura, idioma, o las diferencias en las clases sociales. Hay infinitas maneras de que ser testigos de Dios entre nosotros, no sólo en lo que decimos, pero en lo que hacemos.



Ofrecemos esperanza a la gente a nuestro alrededor. Puede que tengamos que pagar el precio de la popularidad y las posiciones sociales, pero tomamos nuestra cruz y seguimos a Aquel que vino por nosotros; él abrió los brazos en la cruz y murió por nosotros. ¿Por qué? Porque cree que valemos la pena.



Este mundo, esta comunidad, esta iglesia, y todo el pueblo valemos la pena. Y cada vez que vamos a él a pedir su ayuda— él nos recordara que él nos ha dado ayuda entregándose a sí mismo—totalmente—de la cruz a la Eucaristía. No nos detenemos en la cruz, sino vamos más allá de la cruz, en su Eucaristía de amor para ser transformados para hablar de y hablar a favor de el amor, y enseñar a otros a hacer lo mismo. Es a través de este testimonio que podemos ayudar a las personas que también anhelan su amor, el deseo ardiente de Dios. El mundo es un lugar mejor, porque estamos en él - en Cristo. No estamos aquí para ganar el mundo y perder nuestras vidas en él, sino para ayudar a otros a obtener una vida en él. Compartir su fe y ayudar a transformar el mundo. Benditas transformaciones, Padre Gordon

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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