Acérquese a Su Luz
(03-07-2010)
Este fin de semana comenzamos a celebrar algo que llamamos escrutinios-suena algo doloroso pero no lo es. Esta enfocado en la reexaminación para nuestros miembros del RCIA (Rito de Iniciación Cristiana para Adultos). Durante tres días en Cuaresma tendremos diferentes formas de escrutinio como miembros de nuestro programa ahora conocido como los elegidos, los tendremos ante nuestra parroquia en nuestra Misa de 10:00am y públicamente se les pedirá que examinen sus vidas y crezcan en su jornada de fe con el Señor. Y todos los presentes oraran por ellos y sus familias. Una oración que les recomiendo para ellos es:
Liberaros de la esclavitud del pecado, para que ellos puedan obtener la pureza del corazón y avanzar en su camino hacia la vida eterna. Protégelos en cada peligro, para que ellos puedan servir tus fieles en paz y alegría, y te rendimos gracias para siempre.
Esa es la oración para todos nosotros no solo para nuestros electos. Las oraciones basadas en el Evangelio de Juan para estos domingos.
Y las tres mayores historias de nuestro Señor Jesús en esos domingos habla de diferentes formas de los milagros de sanación. Las historias están llenas de un rico simbolismo y cosas que no siempre son las que aparentan. Como el ejemplo de la mujer samaritana en el pozo. ¿Si escucho detalladamente los elementos de la historia?
Desierto: ¿alguna vez ha estado en el desierto o manejado por medio de uno? ¿Cuando ha sido el peor momento que ha estado bajo el sol ardiente? Al medio día cuando el sol esta directamente sobre de usted. Así que en el pasaje del evangelio, nuestro Señor Jesús se encuentra con la mujer Samaritana al medio día. Ella se avergonzaba de su estilo de vida y sabía que, a esa hora, nadie más del pueblo estaría por el pozo. En la luz brillante del desierto a mediodía ella se esconde en sus tinieblas—estas son dos cosas diferentes. La mujer usa su luz para esconder su vergüenza (su lado oscuro)
Sin embargo, en la misma luz cegadora, nuestro Señor Jesús ve al interior del alma de ella, dentro de su vida, y le pidió a ella que lo ayudara a el. El pone todo alrededor de ella, todos las diferencias y el odio entre los Judíos y los Samaritanos, o Árabes, y las negaciones de la mujer se ser una mujer digna de encontrarse con el Mesías, una mujer avergonzada de su estilo de vida, y al instante y en persona—nuestro señor Jesús aplasto esas barreras. En la luz cegadora del sol de mediodía, nuestro Señor Jesús enfría el alma de la mujer, la refresca, y la limpia de todo perdón, le da la absolución, y la libera. Después ¿Qué hace Él? Él la convierte en su discípulo, para evangelizar en su pueblo.
“Muchos Samaritanos de aquel pueblo creyeron en Jesús por las palabras de la mujer que testifico”
Una mujer de reputación pecadora, viviendo escondida, juzgada por su pueblo, ahora camina de frente en la luz del Señor proclamando su llegada. ¡Algo impresionante! Hay cosas que no siempre son lo que aparentan.
A la mujer samaritana se pusieron un alto a su rutina de esconderse bajo la intensa luz, de vivir en el pecado, y nuestro Señor Jesús hace que ella vea el porque ella hacia lo que hacia—para darse un tiempo y ver la vida que ella estaba viviendo. Y nuestro Señor Jesús hace lo mismo con nosotros. Nuestro Señor Jesús entra a nuestras vidas de la misma forma, día tras día, año tras año. El nos busca, esas partes oscuras que tenemos, y que seguimos ocultando continuamente, a las cosas que nos aferramos. Él nos llama a tomarnos un tiempo y conectar nuestras acciones a nuestras vidas.
Otros mayores símbolos de contraste—el desierto con Vida que da Agua sanadora. Nuestro Señor Jesús apaga la sed de la mujer samaritana con su presencia—ella dejo la jarra de agua para dar testimonio de Él. Nuestra sed es refrescada por el Señor y el da propia su vida en el Sacramento de la Eucaristía. Pero para prepararnos para esa vida renovada en Él, así como la mujer en el pozo, necesitamos admitir nuestras fallas, buscar su absolución y entrar en su paz llena de reconciliación refrescante de su amor.
La Cuaresma es una temporada en la que se nos da otra oportunidad para buscar a nuestro Señor y reconciliarnos. Es un tiempo para reconectar nuestras vidas en Cristo, y ser refrescados por medio de la limpieza que Él nos ofrece. Él nos refresca para que volteemos nuestro lado oscuro hacia su luz, para conectarnos con Él. Nuestro lugar en el pozo con nuestro Señor Jesucristo en la confesión-Penitencia-reconciliación—esta disponible cada sábado a las 3:30pm o haciendo una llamada de teléfono a la oficina parroquial para hacer una cita o en nuestro Servicio de reconciliación el 18 de Marzo.
Todo lo que nuestro Señor nos pide es que retornemos a su amor misericordioso para caminar en su luz, vernos los unos a los otros como Él nos ve, para que así nosotros también, como la mujer Samaritana pueda atestiguar su presencia, ofrecer sus perdón a los demás y proclamar con nuestras vidas, que Él es realmente el Salvador del mundo.
Acérquese a Su agua llena de vida y refrésquese,
Fr. Gordon
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