ĦUn amorcito!
(02-14-2010)
El celibato es una elección de vida; algunas veces puede ser una condición impuesta por ciertos encuentros problemáticos por ejemplo: cuando asiste a un encuentro matrimonial de fin de semana, Walter y su esposa Ann, escuchaba intensamente cuando el facilitador decía, “esto es esencial que los esposos y las esposas sepan las cosas que son importantes para cada uno de ellos.” Él les dijo directamente a ellos, “Puede nombrar y describir la flor favorita de su esposa?”
Walter se agacho, le toco gentilmente el brazo a Ann y les susurro, “ ¿es la harina multiusos Pillsbury, verdad?”
Y entonces comenzó la vida de celibato de Walter. (sé que es una introducción un poco cursi).
Como muchos de ustedes han de saber, el Papa Benedicto XVI ha llamado a nuestra Iglesia a celebrar El año del Sacerdote. Muy a menudo, los hombres jóvenes ven la llamada a la vocación del sacerdocio como algo negativo por el celibato. El verdadero celibato en la vida del sacerdocio y los religiosos (mujeres y hombres) es recibir alegremente la vida de soltería y de la abstinencia de tener relaciones sexuales para poder ser uno en el ministerio de Cristo y el servicio para su pueblo en su Iglesia. Aparentemente, para algunos, es visto como algo negativo, dejar muchas cosas, pero para otros lo reciben como un verdadero regalo de gracia, el celibato es una bendición llena de alegría. Puede tomar años par aceptar la gracia y verdaderamente sentirlo como bendición para ser feliz con ello. El celibato pude ser muy difícil de entender para muchos, especialmente en el siglo XXI donde el sexo y un compromiso a la vida de matrimonio son tomados íntimamente como algo casual, las personas se convierten en objetos, y compromisos desechables. Podemos fácilmente perder el sentido de la dignidad de vida y lo sagrado de la misma. Podemos fácilmente perder el enfoque en los valores que tomamos como cristianos. Fácilmente podemos perder el sentido de ser personas y valorar la divinidad de el ser humano. Esto puede pasar inclusive en el ministerio y servicio en la iglesia y fuera de la Iglesia.
Necesitamos ser cuidadosos y enfocarnos para no volvernos vulnerables y caer en nuestra definición nuestra agenda tratando querer ayudar y así perder el significado de la divinidad de la persona y solo enfocarnos en ayudar ¡nosotros tenemos que ofrecer y evitar hacer a las personas objetos!
En otras palabras, nos envolvemos mucho en ayudar que no podemos ver la persona lejos del problema. Trabajamos para alimentar o darle hogar a aquellos que sufren en la pobreza pero no se conectan con su humanidad su persona; pero ¿acaso sabemos su historia individual? Podemos fácilmente caer en la trampa de ver solamente el problema y nuestra propia forma de componer una situación.
Todas nuestras lecturas de hoy nos advierte que nos enfoquemos y veamos los que consideremos la parafernalia y las bendiciones. Jeremías nos dice que bendito es aquel que confía en el señor y no en las parafernalias humanas. San pablo nos dice que si nuestra esperanzas son limitadas a esta vida, solo el aquí y el ahora se compondrá fácilmente, es una lástima. En adición, San Lucas nos dice varias advertencia para estar consientes de las bendiciones dadas por nuestro Señor Jesús.
Aun si, también necesitamos que ver que no seamos muy literales en nuestra entendimiento de las bendiciones. Nuestro Señor Jesús no se romantizo con la pobreza cuando dijo, “benditos sean los pobres” imagínese responderle a una persona pobre en la calle que está pidiendo ayuda: ¡benditos sean ustedes en su pobreza—amen hermana mía—regocíjese pues tuyo es el Reino de Dios!
El ignorar o deshumanizar la pobreza—u otro sufrimiento humano que esta a nuestro alrededor es ignorar a Jesús, su misión, y la razón que el vino a este mundo en primer lugar. Nuestro Señor Jesús empático con las personas pobres y oprimidas, comió con personas que eran pecadoras, y toco a las personas que sufrían de lepra; pero todo eso fue para estar con ellos en su propia humanidad, ayudo a cambiar su situación, y ayudo a dignificar sus vidas. Nuestro Señor Jesús no romantizo este sufrimiento; Él no tolero la injusticia de la sociedad, y simplemente lo dejo así. Si lo hubiera hecho, Él no hubiera terminado en la cruz. Nuestro Señor Jesús cambio la injusticia, les día a las personas que sufrían, un sentido de auto estima y esperanza, y les llamo a sus discípulos para que ellos pudieran disfrutar de su misión y obrar por un cambio—y NOSOTROS somos ellos.
También sabemos cuáles fueron las intenciones de nuestro Señor Jesús por sus bendiciones y milagros. Algunas veces es un poco inconfortable para nosotros escucharlos—y eso es bueno, necesitamos que se despierte nuestra conciencia y darle vuelta. Tomemos un inventario personal y pregúntese usted mismo si estamos haciendo lo suficiente, para asegurarnos que no estamos muy apegados a nuestras comodidades. Veamos de cerca a las personas que están a nuestro alrededor veremos que hay más de pobreza material. Hay pobreza en la baja auto estima, asolación y soledad, todo tipo de oportunidades para nosotros compartir las riquezas que tenemos. Aunque no tengamos riquezas materiales, pero todos nosotros tenemos la riqueza del amor que nos dio Cristo nuestro Señor para compartirlo con las personas en necesidad.
No hace mucho tiempo recibí una llamada de colección de un preso en una Prisión Federal que había sido encarcelado desde los 18 años de edad, y ahora tiene 44. Cuando lo conocí por primera vez, fue para ayudarle a superar el suicidio de su padre. Después de cada una de nuestras visitas y de orar juntos, le di un abrazo. Después me dijo que hacía más de 15 años que había tenido un contacto con un ser humano, la primera vez que le habían dado un abrazo. Pero para Él esto le trajo un sentido de dignidad, humanidad y auto estima.
Antes de tomar un proyecto para ayudar a los demás que son menos afortunados necesitamos que ser más abiertos para verlos como personas, verdaderos seres humanos como nosotros mismos en lugar de verlos como lo que son ellos según nuestro criterio, como todas las categorías y los problemas nos distanciamos nosotros mismos de los pobres, los negros, los Mexicanos, los poco educados, los prisioneros, los droga adictos, los pandilleros. Necesitamos se ver meramente un problema o una causa, pero ver la persona humana en necesidad. Entonces es que comenzaremos a ver a Jesús que ha visto todo, alguien de amor y cuidado, otro ser humano así como nosotros.
¿Quieren hacer algo para Cuaresma? Pidamos a nuestro Señor que abra nuestros ojos, que abra nuestros oídos, y abra nuestros corazones para poder incrementar nuestras
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