¡Qué semana!
(01-29-2010)
La semana pasada volvimos a ver los horribles acontecimientos en Haití que nos hicieron un llamado una vez más a nuestro cuidado y a la compasión por los demás. Les agradezco a todos ustedes que tuvieron la oportunidad de donar para poder mandarles a los Catholic Relief Services para ayudar a las personas de Haití a encontrar un poco de consuelo y ayuda en estos momentos tan difíciles. También hay algunos programas especiales en la televisión que nos recuerdan que han pasado tan solo 36 años desde que nuestra nación legislo la ley de derechos civiles de integración el día 2 de Julio de 1964 fue una fecha que marco las legislación de los estados unidos y que dio los derechos al voto y puso fin a la segregación racial en las escuelas, en los lugares de trabajo y los edificios públicos (‘lugares públicos”). En la foto oficial de la Casa Blanca firmando la ley incluyen a Presidente Lyndon B. Johnson y detrás de él estaba presente el Dr. Martin Luther King Jr.
Al conmemorar el cumpleaños de el Dr. Martin Luther King, Jr. Esta semana pasada, sabemos que todavía tenemos un largo camino que recorrer. Sin embargo, ya hemos logrado un gran progreso en bajar las barreras raciales al recordar aquellos eventos históricos del juramento a la presidencia que tomo lugar hace un año el 20 de enero.
La semana pasada, el 22 de enero también fue el 37vo aniversario de la firma unánime de la decisión de la suprema corte en el caso Roe vs. Wade, la cual legalizo el aborto hasta los seis meses de embarazo. Todavía tenemos mucho que hacer para poder luchar en contra de la horrible negación a la vida que se les da a los aun no nacidos. ¿Alguno se ha preguntado el porqué nuestra Iglesia ha formulado un programa global en el respeto a la vida?
Ayer (sábado 23 de enero) miles de personas marcharon en paz para demostrar a toda la nación que podemos apelar la decisión tomada en el caso Roe vs. Wade.
Como puede ser posible que la vida se vea tan fácil de desechar---fácil de tirar a la basura. Las culturas y las razas pueden ser muy fácilmente rebajadas a menos que nosotros mismos---sin valor de respetar los derechos humanos.
Sin embargo, aun hay una gran esperanza—el buen comportamiento de la mayoría de las personas en comparación a los que hacen el mal ya que mayoría de las personas hacen el bien. Las bondades toman lugar a diario en lugares y vidas de nuestro mundo. He visto muchas bondades en nuestra familia de fe, los miles de personas que he sido muy bendecido en conocer aquí.
Veo las bondades de nuestros niños, y los sacrificios de amor y los mandamientos de Cristo. Las imágenes negativas son muy a menudo mostradas por los medios de comunicación y no refleja a la mayoría de nosotros que realmente tenemos valores. No creo que sea una exageración el decir que millones de personas tratan de vivir una buena vida moral. Tristemente, algunas buenas noticias no son transmitidas por estos medios. Aun así, las buenas noticias aunque no sean transmitidas en los medios, nuestras disponibilidad para trabajar por los demás no disminuirá. Dicho trabajo incluye el ser pro-vida—el respeto de toda vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Al relacionar los problemas monumentales que enfrentamos en nuestra nación el derecho a la vida DEBE DE SER PROTEJIDA POR NUESTRA BONDAD. Localmente, continuamos ofreciendo opciones para evitar los horrores del aborto junto con otras formas para apoyar a las personas en necesidad por medio del programa Derecho a la Vida y Rainbow House, junto con el cuidado prenatal de el hospital Queen of the Valley, que cuenta con consejería espiritual y retiros para aquellos que han participado en un aborto. Hay muchos otros numerosos servicios como a su vez el mantener la dignidad de la vida y su valorable protección.
Nuestras lecturas de hoy reflejan NUESTRA DIGNIDAD. Las apersona en el tiempo de Nehemías que se lloraron al escuchar el amor de la Palabra de Dios—proclamando la santidad y la alegría en vivir la ley de Dios. Nuestra particularidad es nombrada en nuestra carta del apóstol San Pablo cuando dice que nuestros diferentes dones hacen el cuerpo de Cristo. St. Pablo nos dice:
Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Cierto que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno solo.
El pluralismo de Dios y la abundancia en la creación es reflejo de las muchas partes de la familia humana. Como parte del Cuerpo de Cristo tenemos que compartir el cuidado a aquellos que nuestro Señor Jesús nombra en el Evangelio de Lucas para la gente de hoy que son fácilmente ignorados u olvidados:
“El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.”
Esperamos que la entera misión de Nuestro Señor Jesús rete nuestras vidas si queremos vivir como Él. Para hacer esto tenemos que sobre pasar las negatividad en el mundo que nos rodea por medio de nuestro testimonio de bondad y cuidado—vivir la misión de Jesús en la esperanza de hacer el bien. Como nuestro Señor Jesús queremos eliminar las diferencias económicas, raciales, culturales, y físicas que nos dividen. También necesitamos darle la bienvenida y no criticar a aquellos que han pecado moralmente con sus decisiones. Ya que si aceptamos a Jesús en nuestra vidas debemos dar la bienvenida a todos como hijos de Dios—amor verdadero. Así que entonces seamos testigos de nuestra fe no solo de palabras sino que también de hechos.
Somos uno solo en el nombre de Dios, Fr. Gordon
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