Casados con Dios…
(01-17-2010)
El propósito de año Nuevo, un Nuevo comienzo lleno de esperanza por un cambio y conversión. Se preguntara ¿porqué hacerse propósitos, especialmente cuando al parecer todos lo llegamos a romper tarde o temprano después de haberlos comenzado? O tal vez puede ser que deseamos un mejor futuro para nosotros y los demás en nuestras vidas. Necesitamos tener más esperanza para un mejor futuro cuando se presentan ciertos retos dentro de nuestras familias, nuestro trabajo, y con los amigos. Son muy comunes ver los problemas que enfrentamos ya sean en contra de la pobreza, desastres, racismo, las protestas, las guerras sangrientas, y las vastas injusticias que persisten. Al ver lo que tenemos que hacer en nuestras vidas y nuestro mundo, en ocasiones caemos en la tentación de y preguntarnos, ¿Cuál es el propósito? ¿Qué diferencia puedo hacer yo? ¿Dónde está la esperanza? ¿Dónde está Dios?
Esos sentimientos y esas preguntas de desacuerdo son similares a las que tenían los israelitas en sus mentes y sus corazones si escuchamos nuestras lecturas de Isaías en este segundo domingo del tiempo ordinario.
Soñaban con su hogar, exiliados de Babilonia, soñaron ver la gloriosa Jerusalén, pero la encontraron en ruinas y su querido Templo, ahora era un puño de escombros, como las casas demolidas con el terremoto en las Filipinas, o las bombardeadas en Irak y Afganistán, y los pobres palestinos muertos en la devastación. Entre tantas esperanzas, las personas se preguntaran; que de donde obtendrán mas energías para volver a comenzar. ¿Y si quisieran volver a comenzar de nuevo, acaso valdría la pena hacerlo y no terminar en la ruina otra vez?
Después viene la esperanza---una experiencia de sobrevivir de nuevo, hacerse fuertes una vez más, ¡y tener fe de no quedarse solos de nuevo y con fe de que alguien les ayudará! El profeta Isaías nos da esa fe con una clara visión para los exiliados. El profeta proclama la restauración de Israel vendrá de ahí mismo. Habrá mucho trabajo que hacer, pero Dios proveerá a la gente de cuidado y los llenara de fe.
La nueva y reformada Israel será llamada por su nuevo nombre---un signo de una nueva relación con Dios; confiados en las seguras manos de Dios solo pueden describirse en la hermosa, intima y sagrada imagen del matrimonio; “ Dios se casará con su pueblo”
Dicha cercanía con Dios puede hacer sentir incomodas a las personas---después de habernos casado con Dios!
“a ti te llamarán “Mi complacencia” y a tu tierra, “Desposada”, porque el Señor se ha complacido en ti y se ha desposado con tu tierra.” (Is 62:4)
Hay algunos pasajes de la Biblia iguales a estos que establecen que tipo de amor es el que motiva a Dios.
“como el esposo se alegra con la esposa, así se alegrará tu Dios contigo.” (Is 62:5)
El amor de Dios es abundante y nunca termina, como escuchamos en el Evangelio de Juan de esta semana que nos habla del Milagro en las Bodas de Cana.
Una cercanía interesante está en la lectura que leemos al simplemente en enfocarnos en lo vacio de las jarras en al principio de la historia. Eso quiere decir que. El Evangelista San Juan enfatiza en que las jarras estaban limpias y que era necesario llenarse con agua antes de que pudieran ser útiles para Jesús----y últimamente se convirtió en un rico vino.
También necesitamos vaciarnos nosotros mismos en las manos de nuestro Señor; para que así Sus gracias puedan tomar efectos en nuestras vidas. Pueda que nos llenemos de cosas que no permiten sentir ese movimiento de Dios en nuestras vidas----nuestra abstinencia, la completa negación para cambiar---con cosas que rechazan las gracias de Dios. Necesitamos vaciar todo esos para estar abiertos y ser llenos del espíritu de Dios para poder cambiar.
Pueda que estemos llenos de indiferencia si hablamos de las obras de misericordia, egoísmo, celos, lamentos, o malos juzgamientos hacia los demás, infidelidad en el matrimonio, indiferencia, odio, malos deseos, coraje en contra de nuestras parejas o familiares/vecinos, o tenemos malos comportamientos adictivos. Todos nosotros tenemos espacios en nuestro corazón en el que le negamos la entrada a Dios. Necesitamos vaciar todo eso por medio de la oración, la confesión, la reconciliación-la penitencia, el concejo, y por medio de la unción de los enfermos, y lo más importante es vaciarnos por medio del amor de Dios y tener confianza en Él. Queremos ser renovados en algo nuevo y bello y también necesitamos el poder y el amor de Dios para poder lograr esto.
El momento de la boda entre la humanidad y Dios llega cuando estamos realmente abiertos a una cercanía real con Él “ ¡en este momento de mi vida sigo celebrando a Dios. Y él me ayuda a vaciar todo de mi para poder ser llenado con su amor y así ser amor para los demás!”
Esta es la proclamación de Jesús en la boda, “he venido para que tengan vida y vida en abundancia,” este es el nuevo vino que brotara de ustedes----vida dando vino---vino eucarístico—su presencia real.
Cada año, estamos llamados a una más profunda conversión y amor profundo al tratar de reconocer que es lo que necesitamos vaciar para así poder ser mas llenos con el amor de Jesús; tener pleno vino nuevo para ayudar ser plenos con los demás quienes tiene sed de saber que ellos también gozan del amor abundante de Dios por medio de nosotros. ¿Que vaciaría en el nombre de Dios como propósito de Año Nuevo?
Regocíjese en Su Boda, Fr. Gordon
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