Rompa las cadenas del dolor…
(01-10-2010)
Hay un tema del cual casi siempre habla de Nuestro Señor Jesús, ya sea en mis homilías, consejería, confesión o en donde sea, se trata del perdón. Es uno de los pequeños temas principales en el que está fundado el Evangelio---sus BUENAS NUESVAS. El perdón es parte de la vida y el soplo del espíritu de Dios. Se creé que eso se nos enseña en cada instante del ejemplo y la vida de Jesús y su regalo del Bautismo en su Espíritu. Sus milagros recaen en el perdón.
¿Cada cuando escuchamos el prefación de su mandamiento de levántate y anda, o el de abre tus ojos y ve, o el de abran los oídos y escuchen, o el de abran el corazón y vuelvan a amar?
Cada cuando Jesús dice estas cosas con las grandes palabras de consuelo de “tus pecados son perdonados. “y así como les dijo a los escribas y los fariseos una y otra vez, hay mas felicidad en el perdonar a los demás que vivir una vida llena de rencor.
Las BUENAS NUEVAS de hoy no son diferentes. Nuestro patrono San Juan Bautista proclama que Cristo es “…los bautizará con el fuego del espíritu.”
¿Eso qué significa? Nuestro Bautismo está conectado directamente al Espíritu Santo en la vida de Cristo---sus enseñanzas y su buena moral---eso no enciende para vivir de cierta manera. La palabra de buena moral tiene varios significados relaciónanos con el vivir unas vidas morales---luchar en contra de la injusticia---contra la maldad. Todo los que Jesús nos enseña es que nos conectemos y ayudemos a eliminar la maldad—y el significado del bautismo---el perdón de los pecados.
El plan de Dios para convertir a los humanos y estar bien con Dios, para restaurar las relaciones rotas por nuestros pecados por medio del regalo de Cristo---y en la limpieza del bautismo junto con el espíritu Santo. Estamos sumergidos en la vida divina y esperamos vivir como tal. Por medio de Nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo, Dios Padre nos llenara de tal santidad. La clave fundamental, una vez establecida, se refleja en nuestras relaciones con la familia y los amigos extendiendo la vida de Dios de misericordia y perdón. La verdadera justica va mas allá de lo que debemos hacer con las personas por sus acciones.
No se trata de quedar iguales cuando perdonamos---si no que tratamos de vivir en Cristo cuando perdonamos. No siempre somos uno expertos en eso, ya que toma tiempo y esfuerzo.
Ya que conocemos el dolor y sufrimos cuando recibimos o causamos cuando no tratamos de perdonar.
Guardar rencor duele, ya que los tenemos en el consciente y el subconsciente de nuestras mentes o envenena nuestros corazones y nos quedamos viviendo en el pasado---y nos perdemos nuestra vida presente. Cargando con el pesado dolor puede reducir nuestra alegría de vivir---nos puede mantener en la oscuridad de las heridas.
Necesitamos romper las cadenas de dolor que nos unen al decir “Si” a nuestro bautismo por medio de Jesús en el Espíritu Santo---si al diferente futuro en nuestras relaciones, o ser lo suficientemente humildes para pedir perdón por lo que hemos hecho a alguien, inclusive si la persona que necesita el perdón somos nosotros mismos o a los que hemos herido.
No estoy hablando de tolerar los malos comportamientos de continuo abuso. Eso no fue lo que quiso decir nuestro Señor Jesús cuando dijo que “pongamos la otra mejilla.” Es esta hablando de el perdón interior con el abusador para poder seguir adelante ---de dejarlo pasar en lugar de guardarlo. Somos hechos libres al personar, inclusive si la otra persona se reúsa a reconocer que se equivoco.
La verdad y solo el perdón es la clave para vivir bien la vida; rompe las tinieblas y alumbra la luz de la alegría. Eso es lo que Isaías nos dice cuando describe la venida del Mesías.
“Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”. (Is 42:6-7)
Dios nos quiere afuera de esas calabozo oscuro en el que nos mantenemos ocultos---el nos dice que el perdón es la luz en nuestro Bautismo; que es la carta de presentación de la misión y la enseñanza y el ministerio sanador de Nuestro Señor Jesucristo.
El significado de NUESTRO Bautismo en JESUS se basa en someternos al Espíritu Santo de Dios, entrando en lo profundo de nuestra humanidad y encontrar las bondades que están dentro de los demás dentro de nosotros---la luz de la gracia de Dios obra en nuestras bondades. La culpabilidad, la vergüenza, y guardar resentimiento desaparece por su amor que nos ilumina.
Y nuestra Misa es una jornada de perdón y sanidad---en la luz y las bondades de Cristo en nosotros. Todo comienza con la penitencia justo en donde le pedimos al Señor que tenga misericordia, esto incluye la oración de nuestro Señor que nos recuerda cómo debemos de perdonar a los demás, y solo ante nuestro Señor nos sana con el don de su Presencia Real, en la Eucaristía, ofrecemos el signo de paz a los demás para reconciliarnos en su nombre. Y se nos envía para vivir la vida en su nombre y así Dios pueda decir---estos son mis hijos amados en los cuales me siento complacido.
Viva su Bautismo, Fr. Gordon
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